miércoles, 4 de marzo de 2009

PRINCIPALES ENFERMEDADES

- Asma bronquial: es muy común entre los niños, adolescentes y adultos. Es una enfermedad que consiste en el estrechamiento de las vías aéreas (fundamentalmente bronquios), debido a espasmo, hipersecresión e inflamación de estas vías. Sus causas son: el polvo de casa, la pelusa de los animales, el ejercicio (en una persona que no está acostumbrada a hacerlo), el humo de todo tipo, el estrés, el polen de las plantas, el uso de algunos medicamentos, el aire frío o húmedo. Un ataque de asma es un episodio donde sus pulmones no obtienen suficiente aire para respirar. Sus síntomas son: dificultad para respirar, respiración jadeante, tos, dolor en el pecho y opresión en el pecho.

- Bronquitis: es la inflamación del tejido que recubre los conductos bronquiales, los cuales conectan a la traquea con los pulmones. Este delicado tejido que produce mucosidades, cubre y protege al sistema respiratorio, los órganos y los tejidos involucrados en la respiración. Cuando una persona padece de bronquitis, puede ser más difícil que el aire realice su recorrido normal dentro y fuera de los pulmones; los tejidos se irritan y como consecuencia, se producen más mucosidades. El síntoma más común de la bronquitis es la tos. Sus síntomas son: tos que puede traer consigo mucosidades espesas de color blanco, amarillo o verdoso, dolor de cabeza, sensación general de estar enfermo(a), escalofríos, fiebre (generalmente leve), dificultad al respirar, ronquera o una sensación de opresión en el pecho, respiración forzada.

La bronquitis puede ser aguda o crónica. La aguda ocurre rápidamente y puede ocasionar síntomas severos, pero tiene corta duración (menos de unas pocas semanas). Es ocasionada por un número de virus que pueden infectar el tracto respiratorio y atacar los conductos bronquiales. La infección que causan algunas bacterias también puede ocasionar bronquitis aguda. La mayoría de las personas padecen de bronquitis aguda durante algún momento de sus vidas.

Por otro lado, la bronquitis crónica puede ser leve o severa, y tiene una duración más prolongada – de varios meses hasta años. Con la bronquitis crónica, los tubos bronquiales continúan inflamados (rojos e hinchados), irritados, y con el tiempo producen mucosidad en exceso. La causa más común de la bronquitis crónica es fumar. Las personas que padecen de bronquitis crónica son más susceptibles a padecer de infecciones bacterianas en los conductos respiratorios y en los pulmones.

- Tos crónica: es la que persiste por más de tres semanas sin tener una causa evidente. Normalmente no constituye una enfermedad por sí misma, sino que suele acompañar a otras enfermedades.

- Faringitis crónica: es una infección que se centra en la faringe y sus estructuras, tanto a nivel del paladar blando, los pilares amigdalianos, las amígdalas y la faringe posterior. Cuando el compromiso mayor se observa en las amígdalas se suele llamar faringoamigdalitis. Puede ser de diferentes tipos:

SIMPLE: cuando produce tos, irritación, dolor al tragar, carraspeo y existe sensación de cuerpo extraño o de presencia de secreciones en la faringe, así como dolor de cuello.

HIPERPLÁSTICA O GRANULOSA, cuando la parte posterior de la faringe está inflamada, con granitos, enrojecida y presenta secreción abundante, densa e incolora. Casi siempre existe una sensación que obliga a tragar saliva y carraspear y hay mucha sensibilidad que produce nauseas e incluso vómitos

SECA O ATRÓFICA, cuando la parte posterior de la faringe está seca y a menudo presenta algunas costras. Se relaciona con cambios de temperatura o clima y las molestias suelen mejorar a la orilla del mar y aumentar en lugares secos y calientes. Los más afectados son personas adultas y ancianos.

- Neumonía: es un término general que engloba las infecciones de pulmón, que pueden estar provocadas por diversos como virus, bacterias, hongos y parásitos.

A menudo, la neumonía empieza tras una infección de las vías respiratorias altas (una infección de nariz y garganta). En estos casos los síntomas de neumonía se ponen de manifiesto dos o tres días después de haber contraído un o dolor de garganta.

Estos síntomas son generalmente: fiebre, escalofríos, tos, respiración inusualmente rápida, emisión de sonidos sibilantes y ruidos roncos al respirar, respiración trabajosa que hace que los músculos intercostales se retraigan (los músculos de la caja torácica o entre las costillas se hunden con cada respiración), vómitos, dolor torácico, dolor abdominal, disminución de la actividad, pérdida del apetito (en los niños mayores) o escaso interés por el pecho o el biberón (en los lactantes) y, en casos extremos, color azulado, gris o amoratado en los labios y las uñas de las manos.

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